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beloch

Cuando vivimos un infierno

En NWLA también leemos. Sí, nos la pasamos pegados a YouTube y Google, pero a ratos, nos da por regresar a los libros y perdernos en ellos, especialmente si se trata de literatura explícita. Ashauri, uno de los ejes cardinales de nuestra editorial, es todo un talento emergente en estos territorios, y muy amablemente nos ha compartido la segunda parte de su cuento —aún inédito—, “La crisis”. Cabe decir que este fragmento, es uno de los pasajes más XXX de y no apto para persignados.

Los

senos de Andrea son dos grandes melones chinos coronados por un hongo nuclear, su boca se abre para decirme te amo con la vocecita que me hace no sentir los pies y entonces el video se queda congelado. A veces olvido que esto es sólo una grabación de algo que ya no existe, porque ahora en el mundo sólo hay viejitas rezando padres nuestros en la calle y mis ojos mirando esta pinche cinta que no termina con nosotros. Porque nosotros, aunque nos duela, no seremos los únicos que sobrevivirán al fin del mundo. Esta cinta no termina con nosotros ni con el fuego del Apocalipsis reflejado en la pantalla, no, aún falta más. Siguen un par de morenitos besándose en la recamara de un niño donde hay colchas de viajes espaciales, y una fotografía de Barney en la pared.

El chico moreno uno se la empieza a mamar al chico moreno dos y a mí me afloja porque me acuerdo de cuando todos se la median y sobaban en el salón. Se sentían caballeros y a veces jugaban a las espaditas y desde ahí los pinches caballeros me dan asco, inclusive más que los dragones. Había un compañero que era mayor que todos y cada que se la sacaba decía que su pito escupía fuego. Le pusieron el dragón y pasó meses atacando jovencitas con su bestia alada, como él le llamaba. Tiempo después lo expulsaron porque le sacó el ojo a una niña con unas tijeras. A nadie nos sorprendió, muy en el fondo sabíamos que era un imbécil incomprensible y por eso se cambió la historia y nació la leyenda del dragón tan puntiagudo que saca ojos, la cual duró los tres años de la secundaria. Cuando me acuerdo de él me siento menos mal por haber vendido esos videos. Quizá Andrea y su familia me hagan una leyenda en lugar de sólo pensar que soy un imbécil incomprensible.

Regreso la cinta hasta donde Andrea dice que me ama y siento que la duela desaparece. Otra vez gime bien rico y aprieta las nalgas y acelero nuestro sudor para que diga en mis recuerdos: Te amo agachada en un baño de Cinemex, te amo en la cama de sus papás, te amo chupándose los dedos después de dedearse en la azotea y en mi boca toda ella escurriendo y con su hermana y su mamá y mi mamá besándose, qué rico.

Tiro el control, me tuerzo mientras el techo se ve todo de rojo y el orgasmo se detiene. Sólo quedan las llamas acercándose por la calle. Comienzo a chillar porque no me vengo, pero todo parece tan inútil en tus últimos minutos de vida. Los pinches morenos están besándose otra vez. El infierno me espía desde la calle.

Ahora hay una chica masturbándose con un celular mientras susurra “llama”, “llama por favor, Miguel” a la cámara. Miguel o alguien se carcajea y el celular vibra y el conejito de la chica empieza a salpicar todo con sus gotas deliciosas hasta que la tele se apaga. En el reflejo veo como mi piel sube y baja al mismo ritmo de la chica del celular que sigue gimiendo en mi cabeza. Me zumban las orejas mientras mis manos se quiebran y tomo posición de autista.

Durante el orgasmo aparece Andrea en mi cabeza y muerde una almohada con lágrimas en los ojos y me pide que le cambie el nombre. Yo dudo un poco y sin pensarlo la empiezo a llamar como mi madre y me vengo en corto para terminar chillando y con las manos torcidas. Andrea siempre se burlaba de que torciera las manos. Mi pequeño Stephen Hawking, me decía. Una vez hasta se vistió de enfermera para ahogar mi cabeza con su escote e imaginé que la entrada al infierno era la línea sudorosa entre sus dos tetas. Pero nada de eso importa. Ella ya no está aquí y con la tele apagada todo el infierno de afuera se escucha más fuerte.

Afuera hay explosiones y carriolas llenas de fuego. La gente ya no grita porque sabe que este es el final. Quizás hay labios tomando tazas de té frente al espejo y ojos diciendo te amo o manos escribiendo cartas de perdón a gente ya muerta. Quizás hay un cabrón devorando su último chocolate favorito entre las piernas de Andrea. Ella aún no lo sabe pero su final está conmigo, más allá del infierno, más allá de nuestro último video juntos. No importa que alguien más se la esté cogiendo, ella y yo al final estaremos juntos.

En la pantalla ahora hay una mujer pálida y muy gorda desvistiendo a un muchacho en una camilla. No reconozco el hospital pero se parece mucho a donde me quitaron las anginas para iniciar con la puta condena de voz de pito. Nadie me elegía para los equipos de futbol porque les daba pena como gritaba gol. Decían que tenía voz de doncella y todos se volvieron unos caballeros conmigo en el salón.

El que graba este video también está gimiendo como doncella y a veces enfoca su propia verga blanca y venosa. Hasta parece un puerquito. Después de unos segundos el muchacho le dice a la gorda “Magda”, “Magda no hagas esto”. Magda lo cachetea con sus manos gordas como tortas de pavo. Me prenden las pinches gordas dominadoras. “Magda, le voy a decir a mi papá, no lo hagas”. ¿Quién es su padre? ¿Quién es esta gordita pálida? ¿Qué clase de video es este? Tanta puta pregunta hace que mi caballito despierte y así, así, dale otra cachetadóta, grítale, “Papá está grabando, baboso”. La cámara apunta al pene blanco del muchacho y yo entiendo todo. Claro, son pinche familia. Seguro el papá es un gordo sin dinero que pasa sus noches tocándose con sus propios videos como ahora lo hago yo. Magda se traga el penecito de su hermano como si fuera un rollo primavera. Recuerdo cuando vi a una gorda como Magda en un restaurante chino y la imagino embarrándose salsa agridulce en las tetas. Saco la lengua para probar su sabor naranja y artificial que en realidad sabe a aire porque mi imaginación ya está averiada. Mientras, en el video alguien tapa la lente por unos segundos y la gorda gime que por atrás no, que por ahí no se vale.

Entonces el fuego del fin del mundo atraviesa mi ventana y devora las cortinas, sube por el techo como si fuera una araña luminosa, escucho los gritos de mis vecinos. Alguien toca la puerta y grita cuando intenta abrir el picaporte ardiendo. Es un pendejo, es un pendejo. Exclamo con la verga un poco floja:
¡Lárgate hereje! Esto es el pinche infierno y el perro loco está a punto de hablar.

Todo a mi alrededor arde, el video se pone en marcha; un perro gruñe en la pantalla antes de seguir lamiendo las lágrimas de una niña pelirroja. Me acomodo feliz en el sillón y le pregunto “¿Cuántos años tienes?” a la pantalla mientras me carcajeo. “Has sido muy mala”, contesta alguien desde el tiempo en que fue grabado el video. La niña está en cuatro y voltea hacia las rejas de una azotea con el cielo en llamas. El perro muerde ligeramente su costillas para no perder el control de las embestidas y gruñe mientras las gotas de lluvia empapan el lente como si el cielo se estuviera masturbando. Muerdo mi brazo hasta que me arde la panza, todo se llena de fuego. Y el fuego me lleva dentro del video.

Ahora soy la niña pelirroja babeando mocos mientras las manos me sudan, las rejas de la azotea empieza a derretirse, el perro me embiste y a cada empujón veo a Andrea cogiendo con un pendejo diferente. Ahí está mi primo, ahí está su maestro de filosofía, ahí está el puto de la tienda. Mas velocidad y mordidas del perro y forward o como se pinche llame porque comienzo a impactar mi frente contra el suelo. Tantos gordos, parejas, viejos, viejas, maestras y secretarias han visto este video que ahora todas mis sensaciones se sienten desgastadas, rayadas, con una línea blanca partiéndolas y deformando mis nervios tanto que ningún autotracking puede salvarme del infierno. El cielo se masturba con más fuerza y abre sus nubes, el perro loco se acerca mi oído y nos elevamos sobre la ciudad llena de llamas. Trato de regresar el video pero ya no tengo el control en las manos. Me da miedo no saber cuando va a terminar esto. Atravesamos la atmósfera y el perro loco grita:
“Muchas gracias a todos los dioses” antes de que la tierra estalle y con ella todos los videos porno de parejas que alguna vez estuvieron enamoradas.

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  • Ashauri

    El que vomita pierde. 

  • Muse-e-clover

    Hípster.

  • Musey

    Clichés, clichés, clichés, clichés y más clichés. ¿Sabes cuántos ‘cuentos’ sobre penes y tetas y mamársela he leído como el tuyo? Mil. ¿Te consideras escritor por articular verbalmente lugares comunes como tener relaciones sexuales? Cualquiera, tío. “Ashauri, uno de los ejes cardinales de nuestra editorial, es todo un talento emergente en estos territorios.” Jajajaja, perdón, chato, pero tú no tienes talento.

    • Ashauri

      Mua.

    • http://twitter.com/Beam Beam

      O sea que te gusta leer sobre penes. Yo respeto.

      • Alberto

        Solito se puede defender. La verdad es que el cuento está tedioso y difícil de leer, que no significa que esté bien logrado ni mucho menos.

        Está repleto de imágenes discordantes que no enriquecen el escrito. A mí me gusta cómo escribe Ashauri en Twitter pero al parecer no se traslada bien ese estilo a algo más largo. Igual, es lo primero que le leo por fuera entonces apenas leer más para formarme una opinión.

        Con todo respeto, a mí no me gustó éste. :/

  • Bublebu

    Soy tu fans :)

  • Anónimo

    Un poco de acuerdo con la parte de los clichés y los penes y tetas y mamadas, et al. PERO tiene su chiste escribir sobre esos clichés. MUCHO. Además, Musey, ¿porqué no nos muestras lo tuyo mejor? Podrías ganar atención positiva, y no la negativa que te estás llevando hoy.

  • Alejando Cordova

    al igual que vosotros de vez en cuando me da por leer, pero por dios, para leer estas pend*** mejor sigo viendo youtube, pero bueno no “demerito” tu trabajo bizarro, solo leei un parrafo y me vine a comentar, no por que sea un persinado sino por que el “cliché” no me parecio de lo mas interesante, en fin! saludos

  • http://twitter.com/manecornejo Mariela Cornejo ▼

    Creo que contiene toda la esencia de Ashauri, me encanta porque es muy visual y no es como sexo por sexo tiene un giro, tiene una historia, tiene personajes, estoy segura de que los que critican no han escrito ni una carta de “Feliz día mamá” a sus viejas, qué idiotas, bien Ashauri, has mutado para bien, un beso. 

  • http://twitter.com/bizziekurt Dante

    Gente que piensa que esto es un relato erótico.

  • ∆triangle∆

    La verdad es muy bueno. Remite a un montón de escenas completamente ricas visualmente y es muy, muy honesto. Los clichés no tienen que ser un problema. TODOS VIVIMOS EN CLICHÉS y mientras la gente no lo acepte será incapaz de manejarlos y poder hacer cosas con ellos. Muy bien por este cuento lleno de clichés articulados como notas musicales en una sinfonía llena de mecos, llamas infernales, ladridos de perro e infinita autoconmiseración. No veo de qué más pueda ir la vida.